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Un maldito, un olvidado, el maestro Giovanni Ramone. Pequeña semblanza en su honor tomada de la Enciclopedia Fundamental de la Literatura Esotérica, de Pedro Herrero Rojo (Edt. Acrónica, México, 1978).

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Giovanni Ramone (n. Módena -Italia- 1900, m. ¿?) nace en el seno de una humilde familia de clase media dedicada a la producción de salami. Aprende los fundamentos de la educación de mano de un viejo cura amigo de la familia, adicto al salami, que se cobra las clases en especie y que, además, ilustra su infancia con leyendas populares varias que le marcarán de por vida. Durante la adolescencia, la lectura de Baudelaire y Edgar Allan Poe cambia su visión de la dura realidad de entreguerras en Italia. Lee después a Bierce, a los James ( tanto a Henry como a M. R.), a Stevenson y a Balzac. Luego lee al joven Kafka; todo cambia a partir de ahí. Poco más tarde se une al movimiento de los futuristas, entre quienes se erige como uno sus principales ideólogos, y apoya el nuevo fascismo de Mussolini.

Meses antes de la II Guerra Mundial, desavenencias con el poder le ponen contra sus compañeros. La documentación existente al respecto es nula. Los pocos testimonios encontrados hablan de su relación con las ciencias ocultas, o bien de un excesivo extremismo fascista, pero ninguno afirma ser otra cosa que historias que se contaban. Es perseguido y huye a México vía Túnez. Se le pierde el rastro. Es a partir de ahí, primero por sus decepcionados compañeros y por el propio Mussolini, después por el público en general por su relación con el fascismo, cuando su nombre es borrado de libros y guías, y su obra relegada al olvido. Hoy en día, gracias a varios estudiosos, su trabajo empieza a reivindicarse. Como en el caso de Céline, la calidad como persona no debe ser confundida con su calidad como artista exquisito.

Un apunte curioso. Varios años después de la desaparición de Ramone, una avioneta de reconocimiento del gobierno brasileño se estrella en lo profundo de la amazonía. Los supervivientes dicen haber hablado con un anciano europeo adicto a la ayahuasca, que viste, vive y se comporta como los indígenas. Dice ser el propio Giovanni Ramone. Durante la noche, uno de los funcionarios es asesinado por los nativos bajo órdenes del tal Ramone, en trance por la ayahuasca. El resto consigue escapar y son hallados al cabo de varios días. El ejército, avisado de lo sucedido, llega hasta el lugar exacto donde se estrelló la avioneta. El aparato está allí, pero no hay rastro de nada más.

No está comprobado, por tanto, que aquel anciano blanco fuera Ramone.

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Obra Literaria

La producción de Giovanni Ramone comienza con la publicación del poemario Sed Extinta (1925), imágenes y experiencias de su juventud entre salami. De escaso éxito, aunque advertido por los críticos, el libro da ánimos a Ramone para una segunda obra poética, Llegas tarde, imbécil (1927), que le brinda el reconocimiento del público y su unión a los futuristas. Su obra magna será el siguiente trabajo, la novela Te esperaré bajo el tilo mecánico (1930), uno de los auténticos pilares del futurismo. Hasta su desaparición, ya inmerso en el éxito, Ramone publica los volúmenes de relatos Quién lo sabe (1934), en el que abundan las historias fantásticas, La comunión de Luca Torelli (1936), una revisión de varios cuentos populares y Las Aspas (1938), magnífica, última obra publicada, dónde aborda la distopía pesimista (ver Orwell, Huxley o Bradbury). Asimismo, suya es la responsabilidad de la novelas No hay balas de mozarella (1935) y Los Locos de la planta industrial (1937), donde su futurismo coquetea con éxito, respectivamente, con la ciencia ficción de la época y con la denuncia social que también por entonces ya utilizará Alberto Moravia.”

(c) Ángel Martínez Alcalá

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Trentatre Futuristi

Foto: Octubre de 1929. Inauguración de la exposición “Treintaitrés Futuristas” en la Galleria Pesaro, en Milán. El tercero de la izquierda, de pie, es Tullio Albisola, Giovanni Ramone el octavo, Nicolay Diulgheroff el noveno, duodécimo en la primera fila, Prampolini, de pie junto a Bruno Munari. Sentados están Filippo Tommaso Marinetti, izquierda, y Fillia, derecha.

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