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Viaje al inconsciente cruel a través del arte

Patronato Martínez Guerricabeitia

La colección de arte contemporáneo sobre el poder más importante de España

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La relación entre arte y poder es tan antigua como la humanidad. Los grandes líderes aprendieron pronto el valor y y el significado que los monumentos levantados a su voluntad tenían para el pueblo. El arte sirvió, durante siglos y siglos, para que la megalomanía de los “elegidos” quedase reflejada en la eternidad para su propia gloria post mortem. Hasta el siglo XIX, el arte fue, casi exclusivamente, un instrumento manejado por la clase gobernante para servir a sus propósitos más vanidosos, pero a partir de Goya, que con su época negra inauguró el campo del arte protesta, adoptó también el nuevo rol de abogado defensor del oprimido. Sea con la función que fuere, el vínculo entre arte y poder llega más lejos de lo que pueda ver la opinión pública de un simple vistazo.

Se pueden citar sin demasiado esfuerzo gran cantidad de ejemplos concretos que reflejen aspectos diferentes del arte al servicio de la política, del poder o del cambio social. En las primeras décadas del siglo XX, los artistas más destacados ponían su creatividad vanguardista al servicio de causas políticas, como sucedió con la colaboración de Pablo Picasso con el Partido Comunista. También el nazismo, quizá el icono más violento y perdurable del siglo XX, supo valorar el arte como herramienta de dominación. Es sabida la importancia que Hitler daba al sistema propagandístico nazi, dirigido con acierto y creatividad envidiables –en cuanto a la eficacia de las imágenes para conseguir sus fines- por el despiadado pero genial Goebbels. Demostraron cómo un sistema totalitario podía usar la fuerza del arte para embaucar o provocar a todo un pueblo que, al fin y al cabo, terminó respaldando a su monstruoso gobierno sin coacción real, por su propia voluntad. Pero tal vez ya no fuera su propia voluntad, quizá fueran mensajes poderosos sobre las insignias apropiadas, tan poderosos que podían cambiar la forma de pensar de un toda una raza como al líder le conviniese. Quizás el arte tuvo un papel determinante en el hecho de que un país entero terminase aprobando una monstruosidad humanitaria como la historia jamás ha conocido. Éste es uno de los ejemplos más ilustrativos de que el poder del arte sobre los hombres puede llegar a límites sorprendentes. Pero si ha sido posible el arte por la barbarie también puede serlo contra ella, como también han demostrado las vertientes más sociales durante todo el siglo XX y lo que va de XXI.

Giangiacomo Spadari, Construcciones, 1970.

Giangiacomo Spadari, Construcciones, 1970.

Humanismo ibérico

El Patronato Martínez Guerricabeitia nació en 1989 desde el propósito de apoyar el arte en su cometido social más humanitario, con la finalidad de fomentar y difundir la actividad creativa en el campo de las artes plásticas e incrementar el patrimonio artístico de la Universitat de València-Estudi General, en la que se haya incluido. El ideólogo de la propuesta fue el empresario Jesús A. Martínez Guerricabeitia, hijo de un anarquista republicano y hermano del fallecido José Martínez Guerricabeitia, fundador de la editorial Ruedo Ibérico, que trataba en pleno franquismo temas de pensamiento crítico. El empresario proviene pues de un ambiente intelectual cargado de ideales y valores sociales, pero su inquietud humanitaria entronca, además, con su afición por el arte contemporáneo. Al pensar en la fundación del patronato que lleva su nombre, deseó dar soporte a un aspecto imprescindible del arte: estimular y garantizar, dentro de un mundo dominado por las imágenes, la creación de aquellas generadas desde y para la libertad. Las obras pueden verse expuestas en una sala del edificio de la Nau, en Valencia, antigua sede de la Universidad.

Desde su puesta en funcionamiento, el Patronato se ha dedicado a investigar y promover el arte como herramienta de cambio social, y se ha convertido en un centro de referencia para investigar las relaciones sinérgicas entre arte y poder. Este arte tan concreto, el arte político social, es para Martínez Guerricabeitia la cara más influyente del arte en la actualidad. Desde el estudio de obras artísticas se pueden obtener lecturas históricas y sociológicas de los tiempos recientes para aplicarlas en trabajar por un mundo más justo, pero el Patronato también busca enseñar el arte mediante un uso más directo, con la organización de exposiciones que son capaces siempre de impactar y hacer reflexionar al espectador sobre los aspectos más negativos de las desigualdades entre hombres.

Mecenas e impulsores del arte contemporáneo

Las exposiciones del Patronato delimitan aspectos muy concretos de la protesta social, aíslan situaciones específicas y permiten focalizar problemas sociales para estudiarlos con mayor detalle. Sírvanos como ejemplo de la línea habitual la última exposición a fecha de la publicación de 967Arte nº 4, “Arte y política” (del 19 de febrero al 21 de junio). A través de treinta obras de dieciséis pintores europeos realizadas entre 1970 y en 1995, se busca hacer reflexionar al espectador sobre la sociedad corrupta, el poder de la propaganda y lo dañino, en ocasiones, de las conexiones del arte con el ente político. Los artistas, entre los que destacamos al islandés Erró, los italianos Giangiacomo Spadari, Paolo Baratella, Sergio Sarri y Bruno Rinaldi, y el alemán Wolf Vostell, pretenden hacer un arte de fuerte carga política y social, pero sin caer en el panfletismo. Todos son artistas independientes que de manera absolutamente libre expresan sus intenciones, sin tapujos, desde diferentes estilos: el realismo, el expresionismo, la abstracción, la figuración, el collage, la fotografía, el pop-art, el diseño tecnológico y los carteles anunciadores. Esta exposición, como la mayoría, se compone principalmente por obras pertenecientes a la propia colección del Patronato, que van saliendo a las muestras cuando el tema escogido las requiere.

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Senyoa B, de Mavi Escamilla, en la 12ª Bienal de La Nau.

Colección, Bienal y Cursos Curriculares

La colección Martínez Guerricabeitia, donada por el empresario al Patronato en 1990, hace que la Universidad sea poseedora de la más importante colección de arte del siglo XX que ostente ninguna universidad de España, con más de cuatrocientas obras entre pinturas, dibujos y estampas. En sus fondos se encuentran trabajos de nombres tan importantes como Eduardo Arroyo, Juan Genovés, Anzo, Canogar, Equipo Crónica, Equipo Realidad, Juan Ripollés y Antoni Miró, e incluso algún albaceteño ilustre como Chema López (ver 967Arte nº3), concienciado siempre con el arte como instrumento para la justicia. La colección se va ampliando, fundamentalmente, a través de la Bienal Martínez Guerricabeitia, en la que el Patronato adquiere obras de las firmas emergentes más inconformistas y solidarias, para seguir creciendo como una de las colecciones sobre arte y poder más importantes del mundo. La Bienal es uno de los certámenes de artes plásticas más importantes de España; ya ha pasado su novena edición y posee una plaza preferente en el conjunto de las celebraciones artísticas de nuestro país, gracias a su carácter y a la seriedad con la que se han organizado sus ediciones anteriores.

Aún tras todo lo explicado, la actividad del Patronato Martínez Guerricabeitia es frenética y sus tareas van mucho más allá. Incluyen cada año multitud de cursos convalidables por créditos de libre opción para los estudiantes universitarios, con temas sobre arte, política, pensamiento y documentación. También completan el estudio y magisterio del arte con la colección de libros de referencia “Estética y Crítica”, y cada vez salen más de la Universidad para colaborar con otras instituciones, como la Filmoteca de Valencia o la cervecera Cruzcampo, con la que ha llegado a un acuerdo para el patrocinio de una exposición itinerante de piezas de la colección propia por varios puntos de España.
La actividad y actualidad del Patronato se hayan más en forma a cada paso y garantiza un futuro muy productivo, muy interesante. Parece ser que el mundo que se nos viene encima piensa seguir dando temas y obras para que se pueda continuar con esta labor; durante muchos, muchos años. El Patronato Martínez Guerricabeitia seguirá trabajando para encontrar respuestas a nuestra angustia frente a la injusticia, y quizá gracias a ellos podamos comprender cómo el mal puede corromper y provocar tanto daño. Es posible que algún día conozcamos el porqué; es posible que algún día podamos aislar el poder del mal. Debemos quedarnos con esa esperanza.

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