Etiquetas

, ,

photofirewashingtonst02281959

El incendio se desató mientras dormías. Creíste notar un leve olor a quemado; te estremeciste. Soñabas que tu hogar ardía, y ardía de verdad. Te despertaste. Aún en duermevela, entre la vigilia y el sueño, pensaste que, como siempre, temías tanto que todo se consumiera que ya imaginabas evidencias. Tu hogar había sido siempre un lugar seguro, donde te sentías a salvo del miedo y del tiempo. Te diste la vuelta en la cama, te arropaste con las sábanas como parapeto, igual que cuando tenías pesadillas de pequeña y creías que aquello te protegía, e intentaste seguir soñando cinco minutos más.

Las llamas lo envolvieron todo, de repente; como un tsunami de fuego. Escapaste sin saber ni cómo. Te despertaste en la calle, sin recordar nada. Sola. Ya a salvo, todavía no te dabas cuenta de lo que había sucedido. No tenías consciencia, aún viendo tu hogar derrumbarse, hecho ceniza, de las quemaduras que había en tus entrañas. Pasarán años, y en cierto modo seguirás sin poder aceptar que aquella casa que parecía tan segura desapareció de pronto, pasto del incendio, para siempre.

.

(c) Ángel M. Alcalá

Anuncios