El Cadillac Negro

escandar

Había una vez una ciudad, una céntrica ciudad, en la que con ilusión, creatividad y juventud se empezó a fraguar algo en las letras. Habíase además en aquel reino un panorama literario bastante monótono, añejo e injusto. Y en mitad de todo aquello, había un joven (palentino) lleno de historias y talento, con sombrero, barba de tres días y perennes ojeras. Este tipo es uno de los numerosos escritores que hace unos años se propusieron (o quizás ni eso) revitalizar la poesía, una poesía urbana, callejera y canalla. Se llama Escandar Algeet. Y así, a golpe de noches de recitales, publicaciones autoeditadas, litros de conversaciones y sueños, y un buen puñado de valentía, lo consiguieron. La poesía empezó a dejar de ser ese género minoritario y anticuado para una mayoría, para copar los principales estantes de las grandes tiendas de libros; un género en el que hace años se consideraba un éxito…

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