Es necesario un camión para transportar
un cocodrilo adulto de zoo a zoológico.

Un camión de considerable largura
pero un camión al uso, en definitiva.

Es muy probable que alguna vez
hayas adelantado a un camión
con un cocodrilo dentro de la caja.

En ninguna parte leerás Cocodrilo a bordo
pero seguro que en alguna ocasión
has pasado a medio metro de un cocodrilo.

Quizá incluso en más de una ocasión.

Un par o tres, puede que docenas.

La mayoría de la gente no lo sabe
pero hay cocodrilos por todas partes.

A veces hasta en la caja de un camión.

Vienen y van por las autopistas a 110 km/h.

Cocodrilos cruzando túneles y puentes.

Cocodrilos atravesando peajes, noche y día.

Día y noche cocodrilos en los párquines
de las áreas de servicio de todo el país.

Cocodrilos de siete metros en sus remolques
mientras el bar-rte-grill sirve una tras otra
centenares de sus hamburguesas especiales,
cuyo aroma se extiende por todo el parquin
y se cuela en el camión a través del respiradero.

Entonces el cocodrilo de turno se revolverá,
mucho más nervioso que hambriento,
en realidad todo recelo y curiosidad
ante el olor a vida con cebolla en el aire.

Si ves agitarse un camión, esa es la razón.

Son cocodrilos oscuros. Más: invisibles.

Si pudieran pensar pensarían: ¿Qué? ¿Qué?

En vez de eso hay un colmillo azul en su cabeza.

Brilla a la luz negra como una sonrisa en la disco.

Origen: “La mayoría de la gente no lo sabe pero hay cocodrilos por todas partes”, por IVÁN ROJO

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